viernes, 26 de junio de 2009

Permanencia


El tipo del carrito del supermercado




Es un tipo común que lleva el carrito de las compras, siempre lo veo con su mujer detrás, el va muy serio y a paso presuroso, llevando el carrito del supermercado

Esa pareja me causa mucha curiosidad, ella se ve triste y cansada, el parece obstinado y malhumorado, los dos acumulados de cargas molestas, el adelante ella atrás. Una vez me acerqué y ella estaba tomando cebollas de la sección de verduras, el le gritó, ¡En la casa hay cebollas!, ella soltó la bolsa, y al mismo tiempo una lagrima salto de sus ojos, creo que quería más cebollas, para llorar en acrecencia y se alejo un poco más de el.

Ella nunca escoge nada, el nunca sonríe cuando esta con ella, ella tampoco lo hace con el, pero no se crean; una vez vino a comprar sola, pensé que no tenia dinero como comprar, porque el tipo del carrito del supermercado, siempre lo hacia, pero esta vez ella estaba ahí, llevando el carrito, feliz, sonreía, sin el, y llevaba flores y frutas, vino y uvas, trigo y leche, pero no cebollas. Y pago en efectivo y dejo propina y se fue silbando una canción de Joaquín Sabina.

Callada



Callada presencia ésta
En todo lo que me escribo,
Callada manera y tibia
De protegerme contigo
En tan fuerte sentimiento.
Callada presencia tuya
En todo lo que te escribe
Este aforo de suspiros
Excitados por tu aliento.
Callada y sin aspavientos,
Tan apenas perceptible,
Sola de la luna, cerco
De segundos en el tiempo,
Los que me dan las agallas
Para encontrarme viviendo
Sin fin, de querer te quiero.
Callada y sutil te escribo,
Amor de todos los días,
Con mi piel tuya a trazos,
Desnuda yo en tu ternura,
Ya para siempre tocada
En mis teclas, de tu pluma.
Ya se irán las golondrinas,
Se marchitará el poema,
Se despedirán los versos,
Se suprimirán las letras
Pero yo a ti, amor,
Jamás te pondré silencios

Recorridos


Y recorres el cosmos rebuscando
a quien amar...
Y te procuras golpes de valor cavilando
si llegara o no
Con el vistazo de un chiquillo con turbación
te preguntas
y sigues dejando la existencia sin filtrarse por
tus portones..

El tiempo pasa y luego existo


Cuestiono el balanceo de los años,
también cuestiono el aullido del lobo
y la potencia con que la mismísima muerte
posee a la hora de verificarme
que tarde o temprano
seré chispa y sepulcro, versículo negado
y cognición cocida.

No es que yo no haya saboreado
la miel en mis labios;
lo que ocurre
es que el bastón me grita
y ya no tengo apetito de nada.

Asimismo soy conocedora de múltiples cuestiones:

te observas arrestadamente en el retrato
y te preguntas:
Por qué decir “gracias” cuando despierto?

El espacio pasa y la modestia ya no es,
las tripas desfallecen y el reloj
sentencia tu inestable estado de ánimo.

...Los años transcurren el tiempo es oro
de realidades doradas

La Verdad




Permíteme que te diga
que no es real esta realidad;
tan sólo es un juego con ideas
salidas de la cabeza de un ángel
y un diablo.

No creas en todo lo que te digan de mí:
soy tan malo como lo que escuches... tan bueno
como lo que digan por ahí.

Déjame que te regale
uno o dos versos de insomnio justificado,
y mañana, cansada de buscar "alas"
te diré la verdad de las cosas.

Evolucionando


TIEMPOS DE CAMBIO

Por Beatriz Bejarano

El cambio es lo único seguro que se nos presenta a lo largo de este camino que llamamos vida, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, inevitables son los cambios. Miedo al cambio

Existe una palabra que los sabios siempre pronunciaban con tono casi reverencial. Esta sencilla palabra parecía tener para ellos un profundo significado y salpicaba su charla cotidiana. La palabra es pasión, y se trata de un término que debes tener siempre en primer plano mental en tu misión de alcanzar tus objetivos. Un ardiente sentido de la pasión es lo que mejor puede propulsar tus sueños.

Cuando uno comienza a darse cuenta de su situación de vida y a resistirse a las cosas que no ve bien, es cuando el cambio acecha, y siempre que algo que no conocemos se asoma a nuestra vida, el miedo aparece. La mente está ligada a lo conocido, ella solo te puede dar respuestas de lo que ha vivido, de lo que ha experimentado. Cuando en tu vida aparece un cambio, debes estar preparado para adaptarte a él, de lo contrario, la incertidumbre puede provocarte mal estar interior y eso se verá reflejado en cualquier ámbito de tu vida cotidiana.

Muchos de nosotros, cuando vamos a tomar una decisión, por pequeña que sea, nos vemos paralizados durante un momento, la equivocación nos provoca pánico. Hay dos tipos de cambios que podemos experimentar: los provocados y los no provocados.

Cuando en nuestra vida aparece un cambio no provocado (por ejemplo una ruptura amistosa, de amor o de trabajo inesperada) no tenemos más remedio que adaptarnos, no hacerlo genera inconsciencia en nuestros actos a nivel individual y colectivo. Hay veces que estamos tan apegados a esa situación que asimilar el cambio es muy difícil, nuestra realidad está tan identificada con eso que acabamos de "perder" que no somos capaces de asimilarlo y es cuando nacen las resistencias y toda resistencia a algo que es inevitable, como en este caso un cambio en nuestra vida, nos provoca dolor. Hay cosas que no se pueden evitar, debemos aceptarlas y saber que la vida es dinámica, nosotros en nuestro esfuerzo de tener todo controlado y crear un mundo seguro, creamos una realidad en la que un cambio se interpreta como algo malo y no siempre es así. La vida se vive tal cual viene, ella no espera a que estés preparado para el cambio no provocado, eres tú el que debes ir preparándote. Abraza al cambio inesperado y aprende de él, eso te ayudará a no sufrir cuando llegue lo inevitable.

Pero para lo que uno también debe estar preparado y no tener miedo es para el cambio provocado, el cambio que hace que evoluciones, que aprendas mediante tus actos, que te dirijas hacia tu camino, el cambio que tú has elegido por iniciativa propia. Individualmente, cada uno intenta tener dominio sobre todo paso que da, por eso cuando pisamos sobre un suelo que no conocemos, existe el riesgo de resbalarnos. Pero en vez de evitar el paso para no tropezarnos, tenemos que darlo, porque con el tropiezo llega la caída y aprender a levantarse es algo productivo, además, eso hará que cuando pises suelo desconocido estés preparado y así evitar el tropiezo. Debes estar seguro de ti mismo, de tus movimientos y saber que cuando tú "yo interior" te pide algo, escucharle es lo más importante.

Debido a la realidad en la que vivimos, en la cual el dinero y el bienestar son la base de nuestra existencia, el desapego a cualquier estabilidad material provoca incertidumbre. Muchos preferimos la comodidad y la seguridad que tenemos, evitamos una sonrisa por el miedo a equivocarnos. El vivir de una forma estática no nos dará la felicidad, no nos aportará la plenitud que tanto anhelamos. Es como cuando salimos de viaje y vivimos libres durante unos días, nos sentimos conectados con nosotros mismos y con el entorno, nos despegamos de la realidad estática que nos hemos creado. Es la sensación que provoca el estar en constante movimiento, sin cadenas que nos impidan avanzar y ser conscientes de cada paso que damos. Cuando uno, por miedo a tropezarse se queda quieto y no se aventura al camino, jamás sabrá que es lo que realmente es capaz de hacer y estará conectado a la vía de la incertidumbre constantemente. No será dueño de su destino y uno para caminar por el sendero de su verdad debe estar dispuesto a tropezarse las veces que haga falta. No tengas miedo a perder algo, la perdida es parte de la vida, no todo está aquí para siempre. Perderás amistades, amores, trabajos, familiares, situaciones que te sientan bien lo quieras o no. Pero debes sobre todo aprender a coger lo que te hace bien y dejar lo que no quieres, cuando algo necesite un cambio aunque te de miedo, debes provocarlo. Quedarte en esa situación te impedirá avanzar y como ser humano, en tu naturaleza, llevas escrito la palabra evolución.

Todos los miedos provienen de nuestra mente, es fundamental identificarlos y saber que la realidad en la que vivimos no tiene porque ser la adecuada. Aventurarte a un cambio, aunque eso haga que te equivoques, es productivo. Recuerda que cada día es diferente, es parte del significado de estar vivo, cuando algo no esté bien cámbialo, muévete y encuéntrate, tu yo interior necesita estar en constante cambio para encontrar una estabilidad, deja de lado los miedos y abraza los cambios, la equivocación es parte del camino. Haz de tu vida una aventura y recuerda que el único protagonista eres tú.