domingo, 24 de agosto de 2008

Un sueño

Era de noche, la puerta del estacionamiento estaba cerrada, todo estaba amurallado, una gran casa, con una cochera amplia, que recuerda edificaciones citadinas algo sombrías, el primo o sobrino o algún familiar, simplemente esto es un sueño y recordar datos específicos a veces se nos hace algo difícil; entró en una moto, el hombre de la casa abrió el portón del mencionado estacionamiento, en una camioneta blanca iba una mujer, esa mujer solo aparece en este acto para arrollar al primo aquel que le mostraba algo en el televisor al Sr. de aquella casa, al atropellarlo, escuché sus huesos sonar, yo estaba con el hombre de la casa era algo así como su esposa o su compañera, aunque en el sueño estaba de espaldas vi a aquella mujer, sentí el crujir de los huesos del muchacho, y en ese momento, el pánico invadió el lugar, lo mató, pensé de inmediato, el muchacho fue llevado al hospital. La gente llenaba el lugar, aparece este muchacho en una cama, en un cuarto lleno en medio de todas esas personas que murmuraban y algunos hablaban, todos decían que iba a estar bien, aliviada salí de aquella quinta blanca amurallada, era una especie de casona que en ese momento estaba llena de gente.

Salí a buscar a mis hijos, el cielo se empezó a oscurecer y afuera había un león, aterrada entre, y al mirar por la ventana, todos los animales de un supuesto zoológico cercano, se habían escapado. Necesitaba saber de mis hijos. Salí por fin con varias personas, se cruzaban avestruces, cebras, monos, aves de todo tipo, elefantes, solo pensaba en el león y mis hijos, un río caudaloso corría muy cercano a donde estábamos, la gente corría el aguacero arreciaba, caí en el río, que por el olor era como un Guaire, putrefacto, y yo estaba allí, la sensación era de total indefensión, y luego.

De repente estaba adentro de la casa, el león seguía afuera echado pero esta vez ya no me preocupaba, los niños estaban adentro, conmigo, la gente había desaparecido, la casa blanca, era mi casa, y estaba resguardada en casa y con los niños. Segura.

El infierno estaba esta vez afuera, y nada tenia que ver conmigo.


Un sueño, con colores, olores y sensaciones… 10/01/08

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Los sueños.. necesito dormir y no puedo..