domingo, 24 de agosto de 2008

Colombia y Venezuela

En mi temprana infancia, el conflicto o la relación entre Colombia y Venezuela se hizo genética casi autobiográfica es decir, siendo descendiente de venezolano – colombiana, con familia que se pasean desde las costas hasta los andes, las controversias entre ambos países las zonas circundantes, las delimitaciones, los tratados Pombo- Michelena, las delimitaciones de costa sobre el Lago de Maracaibo, los tratados Turbay Ayala – Herrera Campins, pasaron de ser obligaciones quirografarias del temprano bachillerato a murmuraciones de sobre mesa, repetidas en diversos tonos de la Cordillera Andina, a la hora de la cena, en mi conformación humano social.

Así las cosas, establecer un análisis comparativo entre el desarrollo de ambos países y su supuesta “hermandad” y ahondar al mismo tiempo en los aciertos y desaciertos que los gobiernos que se han sucedidos en los mismos han logrado en el desarrollo de las autodenominadas democracias que han gobernado y aun gobiernan en los pueblos colombiano y venezolano es una disertación de vida; haciendo un poco de historia el joven Simón Bolívar con un grado militar medio y habiendo sido hecho responsable de la perdida del castillo de Puerto Cabello ( y por consiguiente de la primera Republica) llega a una Colombia de la que ya en aquel momento se decía que estaba gobernada por españoles de ultramar y una casta oligárquica, si se piensa en lo que podríamos decir actualmente si nos atenemos a lo que se dice actualmente en forma peyorativa del gobierno de Colombia no encontraremos demasiadas diferencias, pese a esto han transcurrido 150 años y el gobierno de Colombia y su forma de Estado paso de adquirir soberanía y autodeterminación a ser durante algún tiempo un basto imperio de poca duración denominada “Gran Colombia”, dicho sueño concebido en la imaginación de un delirante como era este joven coronel a la sazón por aquellos años, no hubiese podido ser realizado en la parte de aquel imperio que correspondía a la “provincia de Venezuela” de no haber sido por el decidido apoyo que el gobierno de Colombia prestó a través de tropas y suministros para la primera invasión armada insurgente comandada por Bolívar y en gran parte vale decir motivada por los servicios diplomáticos y militares que Bolívar había prestado en territorio colombiano, esto nos lleva necesariamente a una primera conclusión; de modo general y fortuito podríamos decir que las formas primigenias de gobierno y estado que comenzaban a formarse dentro del vasto Imperio Español entre los criollos insurgentes y nacionales de ambos países ( Colombia y Venezuela) comenzaron como formulas de apoyo entre dos pueblos que aun no podían denominarse ni Republicas y que aun ni siquiera tenían formulas e instituciones soberanas.

El devenir histórico produjo como es sabido una ruptura del sueño hegemónico de la Gran Colombia, razones políticas geográficas y humanas, sobre todo humanas, dividieron a los países que la conformaron durante muy breve tiempo en naciones y estados separados, pero las guerras de independencia contra el imperio español obligaron a cada uno de los pueblos libertados a tener que darse a si mismos una base constitucional un cuerpo de leyes reglado una economía sustentable y una capacidad de autodeterminación cuyo desarrollo aun no se divisaba.

La formula política, fue en algunos casos la copia de constituciones europeas como el código napoleónico, en otros casos la debacle social y la ausencia de un quehacer económico que permitiese la sobre vivencia del cuerpo social, condujo a la imposición coercitiva de dictaduras de facto ejercidas por las autoridades militares por encima de las instituciones civiles; en el peor de los casos, la carencia de autoridad y economías de post guerra.

La Nueva Granada o Colombia del momento, una Republica cuyo recurso principal era la agricultura cafetalera, y la extracción de minerales y piedras preciosas de su subsuelo en tanto la Venezuela de la post guerra muy lejos de la Venezuela petrolera actual, también Republica con una sucesión casi infinita de caudillos y constituciones acomodadas según los deseos del gobernante de turno- oriental, llanero o andino- con una máxima concentración de poder central y con una explotación no planificada de sus recursos pesqueros agrícolas y mineros, sin embargo es de hacer notar que las instituciones civiles y de gobierno de Colombia tuvieron un desarrollo que para el momento no fue tan interrumpido por las diversas sucesiones de poder de individuos emergidos de “montoneras y caudillaje” que inequívocamente le dio una mayor solidez al desarrollo de un entramado social político y económico a Colombia que a Venezuela.

Esto permitió el desarrollo de un orden político, jurídico y social en una línea mucho mas consecuente, mientras en Venezuela se pasaba por la guerra federal en Colombia las luchas intestinas por el poder se debatían en líneas más ortodoxas; y en Venezuela mucho más militaristas y dictatoriales.

El siglo XX amanece en Colombia en medio de la más mortífera de las guerras civiles: la Guerra de los Mil Días. En Venezuela la guerra federal ha sido la consecuencia directa de las injusticias sociales y la injusta distribución del erario publico. En Colombia la separación de Panamá conllevan a una reforma constitucional en 1910 que prohibió a las fuerzas armadas participar en política .Ello aplaco la intervención militar en el gobierno y fortalecio a al gobierno civil . En Venezuela un caudillo militar sucede a otro. La participación, el voto, esta lejos de suceder. La democracia es un rumor lejano. La ausencia de los militares por orden publica de la política en Colombia la convierte en uno de los países institucionalmente más estables en América del Sur. La política partidista y electoral se ha mantenido estable, sin embargo esta estabilidad política no ha sido, del todo pacífica. En ambos países el advenimiento del siglo XX los encuentra bajo un perfil semejante en cuanto a aspectos de injusta distribución de la riqueza desigualdades sociales pobreza creciente concentración de poder centralizado y lucha por el mismo entre dos facciones generalizadas, liberales y conservadores se disputan el poder tanto en Colombia como en Venezuela. Las facciones en cada país hablan en nombre de unos intereses eminentemente particulares de sus integrantes el interés nacional, la conciencia del grupo social, la real representatividad de la mayoría, están cerca de sus discursos, pero fuera de su hecho, en ambos países, el descontento se generaliza.

Para la segunda mitad del siglo XX, en el año 1948, en los dos países ocurre un hecho trascendental, aquí se establece la dictadura de Pérez Jiménez después del brevísimo intento democrático y eleccionario del régimen de Rómulo Gallegos, en Venezuela el partido del pueblo se alía con el estamento militar insurgente para dar al traste con las secuelas inconvenientes también militares de la dictadura gomecista como lo eran el general Eleazar López Contreras y el general Medina Angarita único gobierno sin presos políticos del país al no serle conveniente el manejo civil a la facción militar encabezada por Pérez Jiménez este da al traste con el ensayo democrático y establece una dictadura militar nuevamente en esta ocasión de diez años.

En Colombia el 09 de abril de 1948 los factores de poder asesinan en circunstancia aun hoy en dia poco esclarecidas a Jorge Eliécer Gaitan, candidato eminentemente popular lo que origina el llamado periodo de violencia en Colombia que se mantiene hasta estos dias. La mayor institucionalidad desarrollada por la clase gobernante en Colombia permitio un mayor desarrollo de ejercicio democrático si por democracia entendemos el valor del voto ciudadano las elecciones libres el concurso de partido y la propuesta política como plato servido a la mesa de elección del votante, antepuesto a ello no conseguimos el reflejo social que dichos instrumentos democráticos deberían producir en la población, en el cuerpo social y en los colombianos y venezolanos; es decir si bien se habían dado elecciones libres en ambos países y si bien los abruptos cortes militares la habían hecho de escasa y corta duración en Venezuela y si en Colombia la hegemonía conservadora había cedido el paso a la retaliación liberal como formula de alternabilidad “democrática” en el mandato ello en ninguno de los dos casos constituyo mejoras para la población ni en su calidad de vida ni en su participación mas allá del ejercicio del voto en la toma de decisiones generales, ni en la igualitaria distribución del ingreso ni en el desarrollo de una economía inclusiva y en cambio los defectos congénitos de preferencias o favorecimiento de un sector por encima de otro, corrupción, clientelismo político, y trafico de influencias se generalizaron en Colombia entre los miembros de cada partido, en Venezuela entre los que se unieron a los militares y en los militares mismos.

Durante la segunda mitad del siglo XX las situaciones en ambos países comienzan a asemejarse en cuanto a la institucionalización democrática, Venezuela no exenta de intentos de golpe de Estado y partiendo del -Pacto de Punto Fijo- logra por primera vez en la historia excluir a los militares del gobierno se da la denominada “alternatividad democrática” por mayoritarios partidos Acción Democrática y COPEY se suceden en el mandato del pías bajo la égida de la constitución de 1961 y salvo algunos intentos de milicias guerrilleras tempranamente pacificadas se consolida un proceso de paz institucional, la mujer se incorpora al voto, se establece como premisa básica la meta de incorporar al país a los estándares de desarrollo que evidentemente estaban condicionados por los países industrializados que peyorativamente nos denominan, países en vías de desarrollo.

Las izquierdas latinoamericanas en sus alas más duras quedan reducidas a movimientos insurgentes perfectamente controlables, en Colombia durante 150 años la alternatividad entre liberales y conservadores se mantendrá como carta institucional, pero la muerte de Gaitan da inicio a movimientos insurreccionales populares que tomaran la denominada tercera vía o la vía guerrillera, siendo el cuarto país con mayor territorio de toda América Latina y teniendo casi un 40% de ese territorio en estado agreste, ello, posibilitó conjuntamente con un escaso manejo político de dicha realidad que se debatió entre el menosprecio de la misma y los engaños por partes de las clases gobernantes de turno en Colombia, a un fortalecimiento de la guerrilla cuya vigencia los ha traído como parte de la historia política y social colombiana hasta los dias actuales. En Venezuela por el contrario y a la par los males inherentes y vicios derivados del mal manejo de los recursos y políticas que el establecimiento de la democracia representativa hizo, conllevaron al resurgimiento del golpe de Estado como vía para alcanzar el poder establecido que surgió a consecuencia de la incomodidad y las desigualdadades sociales que no pudieron o no quisieron mejorar los gobiernos democraticos alternativos y representativos que según la constitución vigente hasta 1999 se sucedieron.

Así entonces, surge un paralelismo que no dudo en llamar inconsecuente en ambos países en Venezuela la “sublimación” de la vía democrática


Una de las secuelas más explícitas de la globalización ha sido que el mundo tomó conciencia de cuan diverso es. El tema del conflicto entre identidades está en el orden del día de los asuntos primordiales de casi cualquier gobierno. Indicando que no toda presencia de variadas identidades se ha revelado inconscientemente conflictiva. Solo aquella que ha estado sellada por la incapacidad de los estados nacionales para acomodar a sus diversas poblaciones. En particular cuando entre fracciones de la población existen anomalías económicas o culturales que amenazan la libertad y sobre vivencia de los grupos en situación de desventaja cultural o numérica.

Ningún régimen democrático puede pagarse el costo de sostener tales asimetrías sin someter a situación de inestabilidad a sus gobiernos. De ahí que se haya convertido en una práctica común que los gobiernos con pretensiones democráticas focalicen gasto e inversión para favorecer las condiciones de vida de los grupos que en sus sociedades se encuentran en posición de vulnerabilidad. A su vez, esta voluntad traducida en derechos especiales y políticas focalizadas hacia las minorías discriminadas tienden a hacer que las instituciones democráticas se desarrollen de manera más robusta ya que a la vez que acomodan convenientemente a las diversas identidades, consolidan la legitimidad de la institución ciudadana.

es común escuchar que la democracia en los países que han expe­rimentado una transición reciente se ubica en la fase de lo electoral, de una democracia minimalista, en donde los derechos políticos predominan sobre los civiles y sociales. Sin embargo, en lugar de pensar esta realidad sólo como un problema, se puede ver como una realidad positiva. Por ejemplo, en un estudio reciente de Naciones Unidas sobre el tema, se afirma que los derechos políticos (la democra­cia electoral) son la base desde la que se puede luchar por lograr derechos civiles (libertades y justicia) y los derechos sociales (igualdad, redistribución del ingreso). La implica­ción es que en lugar de menospreciar los avances políticos, saturados de desánimo ciudadano, hay que valorarlos como la estrategia que puede posibilitar el avance en los espacios civiles y sociales.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

La cama me llama el cansancio se siente y el dormir me pesa, quiero soñar que soy el viento vuelo, para poder estrechar mi futuro..